A priori, cuando planteamos el calendario, me echaba un poco para atrás la fecha. Me conozco, y el frío y yo, todavía no estamos en la misma frecuencia.
«Diciembre, entre medias de las fiestas, igual la gente no se anima…»
Mil dudas y mil excusas que no tenían fundamento y sí prejuicio. «Haz algo diferente y a ver qué pasa» y pasó, ¿el qué?… Algo diferente.
Así las cosas, como digo, me callé y pensé que por otro lado me gustaría enseñar-enseñarme una ruta que sólo suelo hacer en verano y con fecha puesta. Pues vamos allá y allá fuimos.
A las 9:00h del 29 de diciembre y a -10°C comenzaba la ruta en La Aldehuela (que si me lo dicen ayer por la tarde, igual también encuentro la excusa perfecta para dejarlo para «mejor» momento).
Una vez en marcha y sin dejar tiempo para socializar (por el frío digo) todo fue perfecto.
Sendas heladas que a ritmo el frío ya no calaba, amanecer de seguimiento con la mirada deseando que el sol llegara a nuestra vereda, hielo y sol y también sombras. Pueblos llenos de encanto, de magia, de luz y de calma, que no entiendes por qué están solos…
«Hemos perdido el norte… Hemos perdido conexión con la esencia de lo que somos…» No hay otra forma de entenderlo.
Ese hilo conductor de conversación ha sido un rato con cada uno, pero también la de que estamos estandarizados a una temperatura todo el año, haga lo que haga fuera, lo adaptamos a 20°C. Una vez más… Hemos perdido el norte, la conexión. Hemos perdido.
Estos pueblos nos recuerdan de dónde venimos, qué somos y lo que nos equilibra.
-10°C en compañía no son tan fríos.
El calor de las encinas sin arder, en un grupo amable, en contacto con la naturaleza, en movimiento y al sol… Imposible sentir frío, perder el equilibrio o arrepentirse de vivir en la zona en que vivimos.
Las Navas, El Rehoyo, La Solana, La Solanilla y miles de árboles. Muchas gracias por compartir la mañana con 19 caminantes en diciembre y entre medias de las fiestas.
Salud y kilómetros, y con quién compartirlos.¿qué más podemos pedir? Sólo una cosa más: Amor a nuestra tierra, para no abandonarla como se hizo con estos pueblos.
Feliz cambio de ciclo, feliz vuelta a empezar.
Feliz Año nuevo y feliz Navidad.